Font: Del poema "Like a foixing stone". A: A la ciutat blanca. Barcelona: El Mall, 1984. Premi Amadeu Oller de poesia (1984). Vist a Escriptors.cat.
Poema complet:
¡És tan flipant punxar algun disc de l'Elvis,
vells rock'n rolls, i anar a discoteques
a lligar amb ball i clenxa babies queques
que amb posat fi -tens foc?,- remenen pelvis!
Em mola un gram o més bellugar els ossos
a ritmes durs d'aicidicis de moda.
Vaig de penjat bevent l'amfeta amb soda
i volo alt –tinc bon afgà a terrossos.
El reggae em va i duc pentinat punk.
Ben enxapat puc ser un ròcker preclar.
Vestit d'hindú semblo el Ravi Shankar.
És un sidral! New wave o mod o funk...
Passant de tot, no vaig de passarell:
m'enrotlla el nou i m'al·lucina el vell.
tinc bon afgà a terrossos.
Nota: No us perdeu aquest poema cantat. Aquí.Vist al Twitter del Francesc Canosa.
Autor del poema i font:Màrius Torres i Perenya (Lleida, 30 d'agost de 1910 - Sant Quirze Safaja, 29 de desembre de 1942), poeta català."Mozart", poema inclòs a Poesies. A cura de Joan Sales. Coyoacan: Quaderns de l’Exili, 1947.
Autora de la cançó i font: Meritxell Gené, cantautora i artista catalana. "Mozart", cançó del discAixí t'escau la melangia(Khlamor, 2013), en homenatge a Màrius Torres
Enduts d'un ritme fàcil i profund
també els nostres compassos voldrien, un a un,
volar i somriure.
També la nostra llei és una gràcia ardent,
ala d'un ordre en moviment,
ràpida, lliure...
Potser la nostra vida sigui un mal instrument,
però és música, viure!
Autor: Oliverio Girondo (Buenos Aires, 17 d'agost de 1891 - 24 de gener de 1967), poeta argentí.
Poema complet:
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres…
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
“¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes…
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.