divendres, 5 d’abril de 2013

El fred de l'hivern ha aconseguit estancar-se en tots els meus somnis, per molt que diguin que ja és primavera. Ja no penso, ni sento, ni ploro. Les últimes engrunes de força les necessito per sobreviure, sense saber tan sols qui ets. No t'imagines quant costa enganyar-se a vegades








Autora: Mónia Gae, poeta, piuladora i blocaire. Diu: "Escritora nocturna y amante bipolar. Adicta a los lacasitos, la musica a cualquier hora y el invierno. Con episodios preocupantes de autismo pero controlados. Odio la playa en verano y adoro ir cuando esta desierta. Las multitudes me incomodan tanto como que me miren. Soy de Ballantines y coca-cola y algún día alquilaré una caravana enorme y viajaré por todo el mundo buscando el cadáver de Edgar Allan Poe."


Font: "Caricias fuera de la carta". Vist a Youtube.


Poema complet: 

Es como una bala que ha perdido el rumbo, y me alcanza cada vez que creo saber quien soy. Saber quien eres. Son casi las cinco y media de la madrugada de lo que parece ser la noche más larga de mi vida,

y esto empieza a superarme.

La canción que tocabas al levantarte mientras yo preparaba el café no suena igual sin tus dedos. Sin la forma que tenían de acariciar la guitarra mientras yo intentaba hacerte reír. Esto parece ser la noche más larga de mi vida pero...
mañana fingiré tener valor.

Y mientras el humo de la última calada se cuela por mis pulmones, se han consumido como este cigarrillo, las ganas de encontrarte. Necesito gritar, gritar a todo, a nada. A todos y a nadie. A mi misma.

El frío del invierno ha conseguido estancarse en todos mis sueños, por mucho que digan que ya es primavera. Ya no pienso, ni siento, ni lloro. Las últimas migajas de fuerza las necesito para sobrevivir,

sin saber si quiera quién eres.

No te imaginas cuánto cuesta engañarse a veces.

Y cómo avanzar, si cada paso es un nuevo obstáculo que no quiero vencer. Si pensar en esto es sumergirme en infinitas preguntas que no puedo responder. Ojalá no te hubieses ido, ojlaá tan sólo hubiésemos terminado, todo hubiese sido mucho más fácil. Pero el despertador siguió despierto mientras yo estaba soñando e hizo su trabajo a la perfección. Supo cómo hacerte desaparecer sin dejar una sola prueba, una sola pista.

Pero supongo que ya es hora de despertarse, y aceptarlo debería ser el primer paso. Olvidarte sin haberte conocido nunca estuvo entre mis planes, pero ahora, paralizada ante el inminente regreso del verano, mentiría si dijera que no te echo de menos. Recordar tus consejos nunca fue tan complicado, nunca, como cuando no quiero escucharlos.

Respóndeme a esto, seas quien seas, ¿qué se supone que me queda si he olvidado por completo a la persona que solía ser? Un mar repleto de dudas entre castillos de arena en donde guardo mis miedos. Y es que tumbada bajo mis sábanas todo ha sido siempre menos complicado, junto a ti, sería demasiado fácil. Por eso quizás, he inventado la necesidad de necesitarte, contigo como objeto de todas mis noches dejo a un lado todo lo demás. Todo lo importante. Lo que realmente debería apreciar.

Si te doy un beso y tú apartas la mirada, y con sólo una caricia fuera de la carta, pides la cuenta y te vas. Es la más dolorosa de todas las jugadas: saber que apuestas mi sonrisa a una mano robada.

Si.. Pensar que tú eres el mayor de mis problemas o la mejor adicción que acabará conmigo es el camino fácil que desde hace ya demasiadas noches, recorro sola. Una travesía cuesta abajo, el reto de llegar con vida al otro lado, sin volante, ni frenos. Sin tus manos.

Porque buscarte a ti, tengas el nombre que tengas, es la mejor escusa para no encontrarme a mi. Y verme, con los ojos cerrados y frente al espejo, en lo que nunca hubiese deseado convertirme. Alguien sin voz y con el único deseo de gritar a todo, a nada.

A todos, y a nadie.

A ti, y a mi.


(Dondequieraqueestés)