dilluns, 11 de novembre de 2013

Autor: Xavier Antich (la Seu d'Urgell, 1962), filòsof. Font: "La revolució de 1688" (La Vanguardia, 11/11/2013).El Regne Unit acumula tres segles llargs d'experiència parlamentària basada en el principi democràtic segons el qual qui decideix i legisla sobiranament sobre el seu propi destí, d'acord amb vots i no amb mandats legals inamovibles, són els representants populars



Autor: Xavier Antich (la Seu d'Urgell, 1962), filòsof.


Font: "La revolució de 1688" (La Vanguardia, 11/11/2013).


Context: En las últimas semanas, algunas voces gubernamentales han insistido tozudamente, frente a la opción del Gobierno británico de autorizar un referéndum de autodeterminación en Escocia, que España no es el Reino Unido. No hay duda, no lo es. Mientras España padecía como rey a un pipiolo de 7 años, Carlos II el Hechizado (de quien, cuando ya tenía 20, el nuncio del Papa dijo que “su cuerpo es tan débil como su mente” y que “se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia”), Gran Bretaña echaba a una monarquía incompetente, que había perdido el favor popular, y sometía a la casa de Orange, que ocupaba el trono, al dictado del Parlamento. El Reino Unido lleva tres siglos largos de experiencia parlamentaria basada en el principio democrático según el cual quien decide y legisla soberanamente sobre su propio destino, de acuerdo con votos y no con mandatos legales inamovibles, son los representantes populares.